La  idea de  crear  el  colegio  se acentuó  más  entre  los  años  89  y 90  cuando  los papás  de  estos  niños  que venían  a  clases  gratuitas,  al  ver  el  avance  de  sus hijos  en  las  distintas  materias  y  en  religión  pedían  que  se  haga  realidad  el proyecto.  Esto  motiva  más  a  los  profesores y a los miembros de la Fraternidad Signum Fidei para insistir en el proyecto antes los hermanos del instituto.

Cuando el hermano Noé  cae enfermo,  en su  lecho de muerte en  la Clínica Stella Maris, el  Sr.  Gilberto  le  mencionaba  el  proyecto  del  Colegio  para  niños  de menores recursos. Le  decía  “Gato,  sánate  para hacer un colegio”.  El  Hermano Noé se sonreía.